12 noviembre 2013

Hear me

No sabe dónde está, ni lo que siente; su corazón late en sus manos mientras la sangre va fluyendo entre sus dedos acariciando el suelo en un susurro rojo.
Cierra los ojos, nadie parece oír el sonido del latido a pesar de sentir que retumba a su alrededor, todos ignoran el dolor que su alma no quiere dejar de componer por simplezas.
Sus manos empapadas tiemblan a cada pulso, y con ello, su piel va perdiendo el color y la vida.

'¿Nadie puede oírme?' Grita su mente.

Teniendo el corazón fuera nadie la ve herida, ignorar al ser por no variar la comodidad social y ella, poco a poco, resbalándose de la vida.

'¿Nadie puede oírme?' Grita el corazón entre sus manos.

No soporta estar abandonado del mundo y de la esperanza, quiere que deje de doler cada palpitación, y entonces cesa de fluir la sangre de los orificios, ahora simplemente deja salir bocanadas de aire que no reciben oxigeno, se asfixia y mueve la boca en busca de salvación, pero nadie la oye.

'¿Nadie puede oírme?' Un ahogado gemido sale de entre sus labios, apaciguando a su alma que deja de gritar, y a su corazón, que deja de latir.

21 marzo 2013

Without a word

Despierta cansada de cada amanecer, del continuo tacto de su piel desnuda con las sábanas, del frío de esa habitación.
Sueña con un día distinto, donde la noche sea su vida; ojos iluminados en la nada; cuerpos que se encuentran sin necesidad de ver.
Esos cuerpos desconocidos comienzan a reconocerse, no tienen nombre, pero si identidad, creada a partir de las manos del otro. Recorren cada rincón, se conocen todos los rincones del otro como si los propios se tratase.

Caderas, Espalda, Pecho, Brazos.

Sólo son miembros separados que desean ser uno.
Se complementan, llenan y satisfacen, pero nunca lo suficiente, a pesar de que siempre dan más de lo que pueden dar. Beben la vida a través del contacto de sus labios, se desean, necesitan y ansían sin conseguir fusionarse del todo.
La noche termina y su reino comienza a deshacerse entre sus dedos como arena. Lamentan la llegada del día, pero saben que al final de este, volverán a encontrarse.

20 febrero 2013

Who are you?

Se esconde y no sabe vivir, en un mundo sucio y triste, falto de esperanza. No tiene hogar, ni país, ni bandera, sufre por no tener madriguera a la que huir.
Se esconde y no respira, deja su piel surcada de rojo callada, soltando a ratos gemidos de dolor por la presión del alma contra el cuerpo opresor.
Se esconde y no ama, tiene miedo al aprecio y a la necesidad, a la sensación dulce de hacer gemir al otro.
Se esconde y no duerme, porque si descansa, sus defensas se bajan, es feliz y la despedazan.

19 febrero 2013

Give me love

No te das cuenta y me dañas. Me hieres como si mi alma fuera un trozo de carne entre las zarpas de un león.
¿No ves que me matas lentamente?, ¿no ves que todo lo que tiene que ver contigo me destroza?
Odio esta dependencia a la felicidad causada por tu voz; no ser capaz de sobrevivir sin el sonido de tus labios,de tus manos, de tu risa...
¡Me matas a cada resoplo! Me agredes, me desmiembras, me asfixias, me deshaces con la ira de tu venas. No distingo entre realidad o pesadilla; escalofríos, miedo y llanto como única compañía y como apoyo, la nada.
Dulce olvido, ¿por qué nunca me tomas con misericordia? Por más que grito, me desgarro o muero nunca acudes a mi encuentro. Me abandonas y no encuentro salvación alguna en esta habitación vacía, llena de gente.

28 agosto 2012

So far away

Anda sola hacía ningún lado, sus pies la guían sin que su mente haga nada para evitarlo, todo ha terminado, no hay marcha atrás.
Todo, absolutamente todo ha terminado mal, nada de lo que quería se ha cumplido, ningún sueño se mantiene en su corazón, ninguna esperanza que albergar en su alma, todo es oscuridad en un mundo en el que ella no eligió estar.
Su vida, frágil e indefensa, se deja destrozar al ritmo que las lágrimas de sus ojos inundan todo su rostro. Todo es simple, todo está roto.
Nada que solucionar, nada por lo que vivir, sus pies no pueden más, se derrumba.
Sus piernas se encogen y se acurruca en la zona más oscura de la ciudad, la gente pasa a su lado sin mirarla, sin llamarle la atención, una vez más, se da cuenta de que está sola. Su corazón palpita dolorido una y otra vez, sus manos, hartas de eliminar el rastro de su pena, yacen a cada lado de su cuerpo inertes.
Palabras vacías que oyó en un pasado, ya no producen el placebo con el que intentaba mantenerse fuerte.
Todo ella se envuelve en un halo de tristeza, sus ojos, dos cuencas vacías sin vida alguna en ellos. Esa no es la vida que ella quería, ni la que nadie querría tener.
No entiende que porqué sigue en un mundo en el que nadie la necesita. Tal vez sea una mera diversión de dioses que observan su tortura interna como pasatiempo de horas vacías.
Tal vez simplemente no deba estar en ningún lugar, tal vez ella fuera el error por el que su madre lloraba, tal vez ella era la culpable del dolor que se producía por donde ella caminaba, tal vez..
Tal vez debería de desaparecer.
La vida no es justa, pero nosotros mismos tampoco, luchamos por vivir la vida que deseamos, pero no nos damos cuenta que no debemos de luchar, sino de hacer bien nuestras elecciones.
Ella no se podrá salvar, su vida ha terminado, no tiene ningún fin por el que luchar o sonreir, pero, ¿y tú?, ¿te dejarás vencer?.

14 agosto 2012

Wonderwall



Abre los ojos asustada, no sabe dónde está, no sabe que es lo que pasa, sólo que no está en casa.
Siente un nudo en su garganta, no puede reaccionar, pensar, menos hablar.
Todo es oscuridad, palpa las paredes buscando un escape pero no lo encuentra, está encerrada.
Su corazón palpita demasiado fuerte, asustado, ¿cómo ha llegado a pasar esto?.
Se echa a llorar y su llanto se transforma en puros gritos de rabia, se levanta y golpea paredes, la ira la envuelve y la convierte en un torrente de puro dolor. Sus labios rojos e inflamados, bajo la presión de sus dientes, luchan por gritar algo que nunca será.
Cae al suelo de rodillas, abraza sus piernas y se crea el silencio.
Siente como está sola, como nada puede salvarla, como su vida desaparece. No hay salida, no hay más vida. Cierra los ojos y duerme.
Despierta entre hojas de otoño, que crujen a cada movimiento suyo, se incorpora y lo ve todo claro, como si todo lo que le rodease produjese luz propia. Un lago, árboles por doquier, animales salvajes corriendo de un lado a otro, el paisaje perfecto para un cuento de hadas.
Corre, salta, rueda entre las hojas y sonríe, sólo había sido una pesadilla, sólo eso, no estaba encerrada, no era presa de un lugar sin salida, era libre.
Ríe a carcajadas, debía de haberse dormido en aquel maravilloso paraje, oye que la llaman, se gira y le observa, ahora recordaba que hacía allí, corre hacia él gritando su nombre sonriendo, salta para abrazarlo y despierta.
Sigue en la misma habitación cerrada sin salvación, nada ha cambiado, nada puede cambiar, sólo fue un sueño, un dulce sueño, que deja al dueño de este con la miel en los labios y con un dolor en su pecho mayor de antes de tenerlo.
Todas las noches lo mismo, tanto tiempo y sigue pasando lo mismo, despierta rodeada de soledad que no la abandona, harta de esa vida, harta de esa cama, harta de no poder más, harta de necesitar salir y no poder.
Sólo quiere que eso termine cuando antes, se vuelve a acurrucar en una de las esquinas de la habitación, cierra los ojos y vuelve a su mundo de sueños, del que no quiere volver jamás.