27 abril 2011

Nightmare

Pesadilla, eso es lo que eres, una auténtica pesadilla,
que aparece reptando desde debajo de mi cama para apoderarse de mis sueños,
las cenizas que desprende tu cuerpo se adhiere a mis fosas nasales, 
haciendo que mi cuerpo se sacuda ante tu presencia, se estremezca, explote.
Mi mente se sacude a una velocidad escalofriante, siento un episodio de esquizofrenia 
con un roce tuyo en mi piel.
Tu voz penetra por mis oídos marcando su territorio, ¡que dulce sensación esta desesperación!
Me agito dentro de mis sabanas, salto, me giro, y caigo.
Caigo sin cesar, tu voz me persigue, huyo,
oh dios, deseo caer más rápido, ¡tu voz empieza a rodearme apretándome, dejándome sin respiración!
Arráncame la piel, destroza mi mente, pero no aumentes mi adicción.
La necesidad aumenta, ahora no huyo, voy a por ti, te persigo.
Solo quiero un pedazo de ti, beber tu sangre, morder tu piel, arrancarte la lengua con los labios, 
simplemente despedazarte y disfrutar con cada uno de los trozos, como lo disfrutaría.
Lo haría lentamente, mientras rozo cada una de las partes de tu cuerpo, preparando lo necesario
para todo lo planeado, para hacerte sufrir de cada uno de los desmembramientos. 
No se en que momento, ni cuando pasó, pero creo que ahora la pesadilla, soy yo.



18 abril 2011

La gatita presumida

Conocí en una ocasión a una chica,
una chica a la que le encantaba vivir, salir, quererse a si misma y ser simplemente feliz.
Cada día se miraba al espejo y se decía:
"¡Qué bonita soy!, ¿Para qué quiero que me quieran, si ya me quiero yo?"
Salía con sus amigos, se reía con ellos, pero no era feliz, hasta que le daban un espejo,
se miraba y volvía a verse guapa, segura, deseada...
Muchos chicos se acercaban a ella para embaucarla.
Ella, les aceptaba, les dejaba entrar en su terreno, jugar con ellos
cuanto quería,  pero se cansaba muy pronto, no quería seguir sus juegos, y los despreciaba de su vida.
No, ella no creía en el amor, que era tan mortal como su vida,
desgarrador, sufrido y pasional.
Ella cada día se miraba más al espejo, y se quería más;
los chicos se obsesionaban más por ella, pero ella solo quería al
espejo, su fiel compañero y protector.
Mirarse en el espejo era devolverse la vida a si misma, sentirse completa, llena y feliz; mientras se miraba, ella sentía que podía hacer lo que quisiera,
sabía que tenían razón aquello que le decían que parase de quererse,
pues su pasión era mirarse, admirarse, recorrer con sus manos su cuerpo
con delicadeza, darse placer a si misma, solamente obsesión por ella, decirse cosas dulces antes de dormir, desplegar sus talentos de seducción con ella misma...
Era una mujer desesperada por no obtener su propio amor y con esa reflexión, de repente, se dio cuenta de una cosa,
se amaba a si misma.

13 abril 2011

Fall for you

"Prométeme que nunca nos separaremos"
"Te lo prometo pequeña, te lo prometo"
Palabras vacías, sin sentido, alimentan mi alma ausente de vida,
sin ningún tipo de signo de sentimiento, solo silencio.
Ese silencio que me atropella y destroza todas las noches,
silencio, mi salvador y mi verdugo.
Ojalá, la voz que antes me decía que hacer o no volviera,
para quitarlo de en medio, para que volviera mi mente a ser iluminada
por las más extrañas y dulces situaciones.
Me busco a mi misma, pero nunca consigo encontrarme,
¿será este extraño vacío el causante de mi perdición, o simplemente
la motivación que necesito para seguir adelante?
No lo sé, tal vez deba seguir adelante, ciega y confiada, de que todo lo que
me espera en adelante será lo que espero, lo que mi alma necesita para seguir
viva un tiempo más.
Lo único que se en estos momentos, es que realmente, no sé nada.



Y todo en la memoria se perdía 
como una pompa de jabón al viento.


26 marzo 2011

One last kiss

Hoy soñé contigo,
soñé que te veía en a calle y me acercaba a ti, sin preocupaciones,
te preguntaba como estabas y comenzábamos a hablar.
Te reías, me abrazabas y hacías el tonto.
En un momento, encontré nuestras labios casi tocándose y desperté.
Aún recuerdo nuestro último beso, viernes 17 de diciembre,
fue un beso de apenas un par de segundos, no llegó ni a medio minuto,
pero lo recuerdo con tanto cariño, lo echo tanto de menos....
Tus labios me transmitían la droga que mi cuerpo necesitaba.
Realmente me siento como una drogadicta a la que le han arrebatado su droga.
Me falta el aire, me dan ataques de rabia, de llanto, me desespero y me vuelvo loca,
es como estar en rehabilitación.
El verte, el buscarte, es un pequeño chute para mi, me devuelve las fuerzas durante un par
de minutos, hasta que se me pasa y vuelvo a buscarte por todas partes.
¿No te das cuenta de que sigo enamorada de ti?
No podrías nunca  llegar a imaginar como estoy por dentro.
Se que cuando estoy cerca tuya me miras en alguna ocasión, tal vez me veas reír o simplemente
con amigos.
Pero la realidad es muy distinta, ya que, aun habiendo pasado dos meses y veintiséis días, quedando
dos días para el aniversarios de los tres meses, sigo pensando en ti, sonriendo como una boba cuando me hablan de ti, defendiéndote, pero sobre todo sigo queriendo que vuelvas a mi y que nuestras vidas
se junten, como el primer día, pequeño.

14 marzo 2011

Si amaneciera

Han pasado ya numerosos días desde tu ida,
se supone que mi alma debería de estar cicatrizada, en paz.
Mi corazón con mil tiritas, pero arreglado y funcionando como siempre,
que mi felicidad, mis locuras y mis fotos expresan la felicidad de mi vida.
Mi sonrisa amable ante quien la provoca o mi mirada de afecto hacía alguien,
expresan que mi sufrimiento cesó.
Mentira.
Mi alma se encuentra con todas sus heridas abiertas y acurrucada en lo más
profundo de mi cuerpo, escondiéndose de la realidad, de tu realidad.
Las heridas que la surcan, son sangrantes y dañinas, y al mínimo roce,
me doblegan de dolor, al tiempo que las lágrimas acuden a mis ojos.
Cada día me cuesta más levantarme, sonreír, cada día, la vida me da más dolor al
inicial y me destroza un poco más.
Hacías que mi interior saltara, volara, gritara, explotara en mil sensaciones,
cada una mejor que la anterior, y un día, decidiste quitarme lo único que me hacía vibrar,
vivir.
La luz que despedías hacía a mi, esa felicidad y amor, proyectado única y exclusivamente
para mi, se marchó, me dejaste a oscuras, sola, empequeñeciendo mi alma más de lo que
ya era.
Tú olvidas mi recuerdo, la estela que dejé en tu vida, todo lo que quise darte, todos los momentos
dados desde lo más profundos de mi. Yo, lo único que puedo hacer, es rememorarlos
una, y otra vez, en mi mente, haciéndome caer cada vez más, sin poder levantarme,
sin tan siquiera, conseguir olvidarte.
Todo lo comparo a ti, mi felicidad actual, mi dulzura, mis momentos de locura, mi risa,
mis mirada, ya que, contigo, todas eran autenticas, enamoradas, sinceras, abiertas.
Si amaneciera sin ti yo no se que sería de mi, hoy la muerte me ha mostrado ya sus cartas, trato de salir, pero me doy cuenta de que ya es muy tarde, y el amanecer pasó, sin estar junto a mi.

12 marzo 2011

Roxanne

Andas por la calle, cual marioneta manipulada por los hilos.
Te sientes fuera de lugar y de ti misma, sientes que vuelas muy alto,
tanto que no ves donde tus pies tocan al pasar.
Te miran, sientes de nuevo aquella sensación que tenías hace años,
esas sensación de ser deseada por los ojos ajenos,
por ojos que no te tienen y desean tocarte, poseerte.
Tu ego sube como la marea del mar en un día de tormenta,
te sientes bien, altiva, poderosa.
Pero no te sientes tú, esas sensación no es tuya,
es provocada por la confusión de tu mente, por el momento en el que estás,
por el momento que te toca vivir.
Dejas la miel en los labios de aquel que osa acercarse a ti,
dejando que siempre, tenga la grandiosa tentación de conseguirte.
Te sientes mal por ello, pero a la vez no puedes hacer otra cosa,
te han hecho tanto daño, que en tu corazón lo único que queda es el recuerdo de tu ser anterior.
Vuelves a casa, el día ha acabado, te encierras en tu mundo de música e irrealidad, en el mundo que
desearías estar, pensando, que al día siguiente, te tocará colocarte de nuevo,
la máscara que oculta tu verdadero ser, el cual, no quieres mostrar
para no volver a ser aquella persona inocente y creyente en el amor.